Conociendo a Mundo Amarillo: Mapi

¿Por qué haces esto?

Porque la música siempre ha sido mi sitio. Desde pequeña supe que necesitaba tenerla cerca, ya fuera escuchando discos en bucle, aprendiendo un instrumento o inventando melodías sin darme cuenta. No concibo mi vida sin música; es mi forma de entender lo que siento y también de compartirlo. Más que elegirla yo a ella, creo que ella me eligió a mí.

¿Y cuando bajas del escenario?

La música es una parte esencial de mi vida, pero profesionalmente soy arqueóloga: estudié Historia, me especialicé en Arqueología y me muevo por el mundo de la gestión patrimonial y los museos. Así que cambio el teclado, las luces y el humo por un pico, estratigrafías y cerámicas rotas.

Me gusta mantenerme activa: salir a la montaña y recorrer rutas, hacer algo de escalada, dar paseos por el monte con mi perro… Disfruto mucho del aire libre, y en parte esa conexión con el entorno explica mi vocación. También leo mucho —ensayo histórico por pura deformación profesional, thriller y novela negra porque me encantan las tramas retorcidas— y de vez en cuando fantasía, que también viene bien para recordar que no todo tiene que ser científicamente demostrable. Y luego, siempre que las circunstancias me lo permiten, está viajar.

Si hay algo que realmente me hace sentir viva es coger la mochila y desaparecer unos días en algún rincón remoto del mundo.

¿Cómo aprendiste a tocar?

Empecé con 6 años en la escuela de música y elegí la flauta travesera —aún hoy no sabría explicar muy bien por qué, pero fue una buena decisión—. Estuve hasta los 16, cuando tuvo que dejarlo por motivos personales. Luego me pasé al piano, que siempre me había llamado la atención, y estudié un par de años más.

También tuve una guitarra desde los 10 años, regalo familiar, y aunque nunca fue algo académico, sí fue muy vocacional. En definitiva, mucho “amor al arte” y muchas horas trasteando e intentando sacar canciones tocadas hasta que salían (o hasta que dejaban de doler los dedos).

¿Qué música te gusta?

El indie y el rock son mi casa. Me atrae especialmente la música íntima, atmosférica, de esas canciones que parecen susurrarte algo al oído. Soy muy de melodías: una buena línea melódica puede conquistarme incluso antes de entender la letra. Si me haces sentir algo en los primeros segundos, ya me tienes.

¿Cuál odias?

Intento no odiar nada —la música siempre responde a un contexto y a una generación—, pero reconozco que el trap nunca ha conseguido hablarme en mi idioma. Y está bien, no todo tiene que gustarnos.

¿Qué artistas crees que han influido en ti?

Mi bagaje musical es como una estantería con distintas etapas vitales. Desde la épica emocional de Bruce Springsteen hasta la identidad y el carácter de Ixo Rai!. La oscuridad elegante de The Cure, la visceralidad de Extremoduro, el magnetismo inclasificable de Tino Casal, la actitud de The Clash o la emoción contemporánea de Viva Suecia. Todos, en distintos momentos, han ido dejando huella.

¿Cuál es el mejor concierto o festival al que has ido?

Sin ninguna duda: Bruce Springsteen & The E Street Band en el Estadi Olímpic de Barcelona, el 17 de mayo de 2012, a mis 21 añitos, dentro de la gira “Wrecking Ball Tour”. Fue una experiencia casi religiosa.

¿Qué estas escuchando ahora mismo?

“Apocalypse” de Cigarettes After Sex. Es de esas canciones que crean atmósfera y te bajan las revoluciones sin que te des cuenta.

Recomiéndanos tres grupos nacionales

Si tengo que elegir, empiezo por Supersubmarina. Aunque por desgracia no hayan podido continuar en activo, para mí siguen siendo un referente absoluto del indie español.

También tengo que mencionar a Triana. Me marcaron muchísimo en su día y creo que su legado sigue influyendo sin que a veces nos demos cuenta. Es de esos grupos que hay que seguir escuchando siempre.

Y en cuanto a actualidad, me quedo con Siloé, que están en plena forma; aunque si miramos hacia Murcia, el nivel está altísimo con Arde Bogotá y Viva Suecia.

tres grupos extranjeros

Hermanos Gutiérrez, que consiguen emocionar sin necesidad de palabras. Cigarettes After Sex y Palace, porque saben convertir la nostalgia en atmósfera y hacer que todo suene íntimo.

tres discos imprescindibles

«La mida» de Anna Andreu, un disco en catalán lleno de delicadeza y emoción contenida, de esos que piden escucharse con calma.

«On the Night» de Dire Straits, una lección de directo y elegancia sonora, con canciones que en vivo todavía ganan más fuerza.

Y «Calle Liberación» de Sexy Zebras, pura energía y actitud, para escuchar a todo volumen.

tres canciones nacionales

“Yo quisiera» de Alice Wonder”, “Aralarko Dama” de Zetak y «Mil razones» Luis Brea y el Miedo. Tres canciones diferentes, que comparten la capacidad de atraparte desde el primer acorde, combinar melodía y emoción en diferentes expresiones.

tres canciones internacionales

“Poison” de Alice Cooper, un histriónico clásico del rock. “Time Waited” de My Morning Jacket, melancólica pero potente. Y “Perfume Garden” de The Chameleons, de esas canciones que se quedan flotando en la cabeza mucho después de escucharla.

tres películas

«Radio en cubierta», «Good Bye Lenin!» y «Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores». Son tres películas muy diferentes, pero cada una tiene su encanto: combinan humor, sensibilidad y personajes memorables; consiguen entretener y emocionar al mismo tiempo.

tres libros

Soy muy de novela policiaca y thriller, así que recomiendo sin dudar «El poder del perro» de Don Winslow, una historia intensa y adictiva que te atrapa sin remedio.

También me gusta mucho Mikel Santiago, especialmente su tetralogía de Illumbe y, en concreto, «El mentiroso», porque tiene ese punto de misterio y tensión que me engancha desde la primera página.

Y como arqueóloga/historiadora de profesión, no puedo dejar de recomendar «El infinito en un junco» de Irene Vallejo. Es una auténtica declaración de amor a los libros y a la historia, y a mí me toca muy de cerca

tres series

«Breaking Bad», «Twin Peaks» y «El Ministerio del Tiempo». Tres mundos distintos que te enganchan de inmediato.

Si me ves por ahí, me puedes invitar a…

Una buena cerveza bien fría acompañada de una gilda. Y si además es en un garito pequeño, con música en directo, ya tenemos plan perfecto.

pero nunca me ofrezcas..

Nada con gluten. Porque entonces el grupo se quedaría sin teclista y no queremos eso en mitad de la gira.

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La vamos a liar parda…